La Castafiore lo advirtió.

''yo elijo condena si en febrero hay libertad’’. Eso fue lo que cantamos el año pasado hasta que desgastamos las palabras. Nuestro primer disfraz en el concurso de Mugas nos define perfectamente: esclavas de Don Carnal… y aquí estamos otra vez.

Las mismas ganas, las mismas locas, las mismas horas de ensayo en una callejuela del casco antiguo. Afrontar un segundo año después lo que vivimos encadenadas en 2019 no es tarea sencilla pero nos presentamos ante el 2020 a pecho descubierto, cargando con la responsabilidad de no decepcionar a todo el que desde el año pasado nos ha dedicado una palabra bonita o un apoyo que se ha descubierto incondicional.

Los nervios en la tripa que tenemos son, suponemos, buena señal. Seguimos teniendo ese respeto que conlleva presentarse ante el público exigente de Badajoz. Pusimos a funcionar la máquina hace ya meses y tú estás a punto de ver el resultado.

El tipo de este año salió rodado, cuando se presento ante el grupo el entusiasmo fue unánime. Quizás por la situación en la que nos encontramos los jóvenes extremeños, quizás por la concienciación social que lleva inherente nuestra generación, quizás porque cantar sobre las tablas de un teatro en Carnaval es el mejor altavoz que tenemos para gritar a los cuatro vientos todo aquello que no nos gusta.

Sorprendentemente, una de las cosas que más nos costó decidir fue el nombre para la actuación. Probablemente porque es casi la culminación del proyecto, la guinda del pastel.
El envoltorio para el regalo que queremos traer este año.

Esperemos de todo corazón que disfrutes de esta actuación.

Señoras y señores, con todos ustedes, La Castafiore lo advirtió.

 

Los segundos antes

EL PASODOBLE DE ELSA